Enseñar en la “Era Tecnológica”

Enseñar en la “Era Tecnológica”

El desarrollo tecnológico y la democratización de Internet están promoviendo un crecimiento inédito de la información disponible, lo que exige a los docentes a buscar nuevos métodos para transmitir esos saberes y redefine la relación con los alumnos, quienes pasan a ser “pares” en la generación de nuevos contenidos.

 

 

 

 

 

 

Nadie discute que nos encontramos inmersos en una “Era” signada por la tecnología, donde los hábitos y estilos de vida de los integrantes de la sociedad se han visto transformados por el desarrollo constante e imparable de las tecnologías nacientes y desarrolladas en forma continua.

Como decía Manuel Castells[1], “Las herramientas tecnológicas y el espacio virtual han suscitado nuevas formas de comunicarnos, de trabajar, de informarnos, de divertirnos y, en general, de participar y vivir en una sociedad red”.

Hoy, estamos atravesando la denominada “Sociedad de la Información y el Conocimiento” (SIC), donde este último, es el valor más preciado y que más se ha desarrollado desde las últimas décadas del siglo pasado.

Elaboración: Ing. Uriel Cukierman [2]

El desarrollo tecnológico y la democratización de Internet explican en parte este fenómeno. Hoy la información y los datos están al alcance de un “click”, y de las más variadas y frondosas fuentes. Esto trae aparejado varias ventajas y algunas complicaciones.

Entre estas complicaciones, se encuentra un gran desafío centrado en el ámbito educativo y, como consecuencia, en el rol del docente, que se encuentra inmerso en una encrucijada: “Ser un Educador del Siglo XX para educar a un alumno del Siglo XXI”.

La adecuación tanto del contenido, pero fundamentalmente de las metodologías de enseñanza, se ha convertido en un reto incesante, aplicable a un contexto social en cambio constante, en el que los jóvenes, rodeados de tecnologías e información desde su nacimiento, han adquirido unos rasgos diferenciados a los de cualquier generación anterior.

¿Estamos preparados, los educadores, para hacer frente a este desafío? ¿Qué debería cambiar del contexto del Sistema Educativo para poder adaptarnos correctamente? ¿Qué ideas nuevas podemos aportar para sortear este inconveniente concreto? Estas son algunas de las preguntas que podemos hacernos para mejorar nuestra profesión de educador.

Tengo muy claro que el contexto educativo debe cambiar radicalmente aunque en forma paulatina. Tenemos una sociedad diferente, tenemos alumnos diferentes pero tenemos el mismo sistema educativo de hace 100 años.

Por un lado ya no se puede asistir a clase como se hacía hace décadas, donde los alumnos observaban al docente, recibiendo su información en forma unidireccional. El formato de las escuelas y universidades del siglo pasado deben modificarse y adecuarse a la demanda del alumno. La figura siguiente, nos da una idea de hacia dónde debe ir modificándose ediliciamente las entidades educativas. Los alumnos exigen participación, cooperación, trabajo en equipo, desarrollo comunitario como una forma de aprender y las organizaciones educativas no están preparadas desde el punto de vista edilicio.

Elaboración: Ing. Uriel Cukierman

Por otro lado, las metodologías de enseñanzas también deben ser cambiadas. Los docentes ya no somos los que más sabemos del tema en particular que estamos enseñando. Actualmente, debemos pasar de un Aprendizaje Centrado en el Docente (ACD), que es la metodología usada desde hace tiempo por los educadores, a la metodología denominada Aprendizaje Centrado en el Alumno (ACE), donde el sustento está centrado en las competencias del alumno.

Para dejar algunos conceptos un poco más claros debo decir que:

  • ACD, tiene las siguientes características: el docente es el “experto”, hay una trasferencia de conocimiento, se cubren todos los contenidos de la materia y existe una autoridad formal.
  • ACE, en cambio: se busca el conocimiento en forma continua, los alumnos son cuestionadores, son solucionadores de problemas y hay una gran comprensión de contextos.

Este complejo cambio pone en jaque todo el esquema. Es un cambio necesario, ya que los alumnos lo requieren y lo exponen continuamente, está apuntado al desarrollo del alumno en forma personalizada.

Esto implica un trabajo superlativo del docente, donde deja de ser un “experto” para ser un colaborador continuo. Otras metas, otros objetivos, otros trabajos y otra mirada son requeridos. Un desafío enorme para nosotros los educadores del Siglo XXI.

Estos dos cambios profundos mencionados, no serán drásticos pero sí inexorables y debemos acelerar nuestras sapiencias y convencimientos como educadores. El cambio está en camino y debemos subirnos a ese tren sin lugar a dudas.

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¡Nos vemos en la siguiente columna!

(*) presidente de la Asociación Civil Tecnológica Del sur


[1] Castells, M. (ed.) (2006).La sociedad red: una visión global

[2] Director del Centro de Investigación e Innovación Educativa UTNFRBA.

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