De niño soldado a emprendedor, en el corazón de África

De niño soldado a emprendedor, en el corazón de África

James Okoni tiene 19 años y se rebusca como carbonero independiente en Sudán del Sur. Sueña con ayudar a otros que vivieron la misma pesadilla. La argentina Virgina Gamba es la representante de las Naciones Unidas para los también llamados chicos de la guerra.

por Lucio Casarini

“Nos convertimos en asesinos”, dice James Okony en diálogo con la agencia turca de noticias Anadolu. Su pesadilla comenzó en 2013, cuando tenía 15 años y una milicia armada lo secuestró de su escuela en el condado de Gumuruk, en el noreste de Sudán del Sur, para luchar en una guerra de la que él sabía poco. “Fuimos tomados por la fuerza y nos dieron armas para matar”, sintetiza.

Junto con otros chicos fue obligado a luchar por la Facción Cobra, una guerrilla que en el pasado lideró el general David Yau Yau, actual viceministro de defensa sudanés. James fue mantenido en cautiverio durante casi tres años en los matorrales de Gumuruk, llevando una vida en la que hasta la comida se obtiene a balazos.

En 2015, gracias a la presión internacional, fue desmovilizado dentro de un grupo de 3.000 menores, y asistió a un programa de rehabilitación organizado por Unicef y una organización civil local. Al regresar a su hogar familiar encontró pobreza y estigmatización, pero fue instruido en habilidades básicas de emprendimiento, lo que restauró su confianza y alimentó su determinación de cambiar su destino. “Quería construir una nueva vida”, recuerda James.

En 2016, vendió dos cabras que le dieron durante el programa de Unicef e invirtió el dinero en un negocio independiente de carbón. Actualmente distribuye ese combustible a numerosos clientes; incluso logró emplear a cuatro personas. En el futuro quiere abrir un centro de entrenamiento vocacional para ayudar a otros ex niños soldados. El caso de James Okony es considerado exitoso; que haya muchos como él constituye la esperanza de su país y de toda África, un continente asolado por la violencia.

Sin embargo, los expertos locales en rehabilitación de los llamados chicos de la guerra culpan al gobierno de prestar poca o ninguna atención al aprendizaje de oficios, que es un componente vital. “Sin la reintegración socioeconómica, algo que el gobierno deliberadamente no hizo, los ex niños soldado pueden ser reclutados nuevamente”, protesta Lewis Anei Kueidit, asesor del Ministerio de Trabajo, Infancia y Bienestar Social de Sudán del Sur. “Muchos niños soldados anteriores corren el riesgo de regresar a las fuerzas armadas activas si sus necesidades no se cumplen; se sienten aislados y no se integran a sus comunidades”, continúa el especialista.

Sudán del Sur, país ubicado en el corazón de África, consiguió la independencia en 2011 después de más de cinco décadas de brutal guerra civil con Sudán. En diciembre de 2013 se sumió nuevamente en la agitación con un conflicto que mató a decenas de miles y convirtió a 16.000 niños en soldados de las milicias en guerra.

Con el apoyo de las Naciones Unidas, entre julio de 2014 y mayo de 2015 fueron desmovilizados aproximadamente 6.000 excombatientes, incluidos 3.000 de la Facción Cobra, que ahora está aliada con el gobierno.

Una argentina para defender a los chicos

“Es un trabajo duro y peligroso, pero me dieron toda la confianza para llevarlo adelante”, dice la argentina Virginia Gamba en diálogo con la agencia Télam. Desde abril es la representante especial de las Naciones Unidas para proteger a los niños en conflictos armados. Reporta directamente al portugués Antonio Guterres, secretario general de la ONU. Gamba tiene 62 años, una licenciatura en Estudios Hispanoamericanos por la Universidad de Newcastle y un máster en Estudios Estratégicos por la Universidad de Gales. Acumula tres décadas de carrera en las Naciones Unidas. Además, entre 2009 y 2012 fue subdirectora para Seguridad del Instituto de Seguridad Pública de la ciudad de Buenos Aires, asesoró a la cartera de Seguridad de la capital argentina y trabajó en la organización de la escuela de la Policía Metropolitana.

Actualmente, la experta argentina y su equipo intentan velar por el cumplimiento de las resoluciones internacionales en al menos tres niveles. “Uno es la concientización global sobre la necesidad de prohibir el reclutamiento y uso de niños en guerras; otro es hacer estudios de punta para ver la dinámica de ese uso a través de los años, qué cosas son nuevas y cómo se podrían prevenir; y el tercero, que es donde hay más visibilidad y factores políticos duros, son los informes anuales que sacamos con la cantidad y el tipo de violaciones en los países en conflicto”, explica Virginia Gamba.

Según un desgarrador informe publicado por la ONU este mes, más 8.000 menores de edad murieron o sufrieron mutilaciones en los países en guerra durante 2016. Pero resulta aún más dramático el número de niños víctima de violaciones extendidas, que alcanzó la cifra de 15.500.

La lista negra de las Naciones Unidas referida a los países con mayor responsabilidad en el reclutamiento de menores incluye Afganistán, República Centroafricana, Congo, Irak, Mali, Myanmar, Somalia, Sudán y Sudán del Sur, Siria, Yemen y Arabia Saudita.

Para leer la crónica original en inglés sobre James Okony:
http://aa.com.tr/en/africa/south-sudan-ex-child-soldier-runs-successful-business/915842.

Para leer la entrevista con Virginia Gamba:
http://www.telam.com.ar/notas/201704/187255-virginia-gamba-la-arqentina-designada-para-proteger-a-los-chicos.html.

Para saber más sobre el último informe de la ONU:
http://www.europapress.es/internacional/noticia-menos-8000-ninos-murieron-resultaron-heridos-2016-conflictos-mundo-20171006074006.html

Para saber más sobre los niños soldado:
http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=28893#.WeYfBlSCxdg.
https://childrenandarmedconflict.un.org/children-not-soldiers.

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